Amado Lorenzo

Me encanta los primeros días de verano. Ese día, en Junio, en el que al despertar sientes el calor que entra por la ventana; y decides ponerte un vestido fresquito de los que tienes en el armario ya preparados para la ocasión. Es entonces cuando, al salir a la calle, paseas y empiezas a respirar por primera vez el entorno. Las flores, la brisa, la hierba... 

Sentada en un banco junto a un cuaderno. Esperando el momento de inspiración. Pendiente de todo aquello que te rodea y te está tranquilizando. Puro silencio gratamente interrumpido por el canto de un pájaro o el sonido del viento contra las hojas de los árboles. 

Ha comenzado el verano. ¡Amado Lorenzo!

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